LAS 3 PREGUNTAS QUE TODO LÍDER DEBE HACERSE

LAS 3 PREGUNTAS QUE TODO LÍDER DEBE HACERSE

He observado a muchos jefes decir que lideran.

Son conceptos que deberían ser sinónimos y más bien los hemos convertido en antónimos.

Hacen falta más líderes y sobran muchas personas que “jefean”.

Cuando Peter Drucker, autor del libro “El Ejecutivo Eficaz” y el considerado como padre del management o gerencia, nos decía que “Gestionar es hacer las cosas bien y liderar hacer lo correcto”, creo que daba en la clave.

La mayoría de las veces nos quedamos en la primera parte de la frase, cuando gestionamos, hacemos que las cosas salgan y hasta si nos esforzamos, hacemos que salgan bien pero, ¿implica esto que para conseguirlo siempre hacemos lo correcto?

En muchas ocasiones probablemente sí, pero la experiencia me ha enseñado que no siempre es así.

La diferencia entre el que “manda” y el que lidera probablemente esté en que, un buen líder, hace que las cosas salgan, haciendo lo que es correcto.

Si quieres saber si lideras o sólo gestionas contesta a estas tres preguntas. A las mismas, adjunto ideas sobre lo que entiendo que un líder debe ser en cada una de ellas.

Espero que te ayude a la reflexión porque, aunque pueda parecer un camino más largo, estoy segura de que te llevará más lejos.

La primera pregunta: ¿Soy Humilde?

Según la Santa Madre Teresa de Calcuta, ser humilde “consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas”.

Interesante punto de vista.

Un líder no tiene porqué saber de todo, pero sí tiene que tener la capacidad de rodearse de aquellas personas que sí que saben de los temas que él no alcanza. Un líder es humilde cuando una de sus virtudes es, precisamente, reconocer que no lo sabe todo y que necesita de los demás y de su conocimiento y experiencia para que le ayuden a tomar las mejores decisiones.

Coherencia es la palabra, no basta con que el líder lo diga abiertamente, hay que observarlo en sus actos, permitiendo a los demás que las descubran por ellos mismos.

Por lo tanto ser humilde es:

  • Ser consciente de ti mismo, conocerte bien y gestionar tus emociones.
  • Ser consciente de los que te rodean, querer y aprender a conocerlos bien, a entender sus emociones y a aprender y a ayudar a gestionarlas de forma conjunta.
  • Tener confianza en ti mismo y en los demás y fomentar la misma entre todos los miembros de tu equipo.
  • Tener vocación de servicio, poner el foco en los demás y no en ti mismo.
  • Ser inclusivo, permitir que los que forman parte de tu equipo puedan decirte e incluso, corregirte, en aquellos temas en los que tú, de entrada, les reconoces como expertos, por eso están en tu equipo.
  • Estar abierto a nuevas ideas, propuestas y soluciones, por muy disparatadas que algunas puedan sonar a priori ya que hemos de recordar que, las ideas y las cosas que nos han traído a un punto concreto pueden no ser las que necesitemos para llegar a otra parte.
  • Reconocer tus errores y aprender de ellos

La segunda pregunta: ¿Soy Digno?

Según un estudio y publicación reciente en The Oxford Review: “La importancia de la dignidad en el liderazgo” (“The importance of Dignity in Leadership”; Reference: Hicks, D. (2016) A Culture of Indignity and the Failure of Leadership):

“Los líderes que no promueven la dignidad en su organización producen daños tanto en la plantilla como en la empresa. Tratar a la gente con dignidad es una de las actitudes claves del liderazgo y debe formar parte de la mentalidad del Líder.”

Para lo cual, el mismo estudio, nos dice que un líder digno es aquel que promueve:

  • La identidad, interactuando sin prejuicios, sin superioridad y otorgando la libertad de opinión y fomentándola
  • El reconocimiento, valorando la aportación de todos y cada uno de sus colaboradores con generosidad y entrega
  • La empatía, la comprensión, la escucha y el saber acusar recibo, contestando con respeto y humildad
  • La seguridad de un entorno en el que la credibilidad y la confianza son sus pilares claves
  • La justicia y la equidad conforme a los valores
  • La independencia y el empoderamiento de sus colaboradores
  • La “accountability” (Término anglosajón que no tiene traducción al español pero que supera a la mera responsabilidad), el líder es el máximo responsable y sin culpabilizar ni acusar a nadie, busca soluciones.

Y la tercera pregunta que un líder debe hacerse: ¿Soy Ejemplar?

A mis alumnos les cuento una anécdota de Ghandi para debatir este concepto:

“Cuentan que una madre y su hija viajaron 2000 kms para ver a Mahatma. 2000 kms que recorrieron en más de 7 largos y calurosos días, en trenes atestados, a ratos a pie y con suerte, en otras ocasiones en burro.

Una vez llegaron donde estaba Gandhi, tuvieron que esperar un día y medio de cola para poder entrar a hablar con él.

La madre le dijo: Mahatma, quiero que usted le diga a mi hija que no coma dulces.

Gandhi miró a la madre y, tras un rato de profundo silencio, le dijo a la madre: Vuelvan dentro de 15 días.

La madre ofendida le dijo a Mahatma: Pero, ¿cómo puede ser? Sólo en ir y volver ya habrán pasado esos 15 días, por favor dígaselo ahora y nos ahorraremos de nuevo el pesaroso camino de ida y de vuelta.

Mahatma la miró con paciencia y, con una sonrisa le pidió: Por favor, vuelvan dentro de 15 días.

La madre salió y efectivamente, se marchó y volvió en el tiempo estipulado, con todo lo que ello suponía.

Cuando Gandhi vió a la madre y a la hija a los 15 días, las hizo entrar las primeras y cuando se hubieron sentado, le dijo a la hija: Mira, tienes que dejar de tomar dulces, nos son buenos para ti y preocupas a tu madre.

La niña prometió a Mahatma que así lo haría y salió de la estancia.

La madre, no pudo evitar preguntarle: Mahatma, ¿esto no se lo podía haber dicho hace 15 días?

Gandhi miró a la madre y le contestó: No, no podía, yo hace 15 días comía dulces.”

“Ser ejemplar no es una forma de influir, es la única”, nos decía Einstein.

Y según Morris West (Autor de bestseller como “Las sandalias del pescador” o “El abogado del Diablo”), “es la única lección que todos los hombres pueden leer”.

Te animo a profundizar en las respuestas a estas tres preguntas y si las cumples al 100% en todos los órdenes de tu vida, es que eres un líder.

La buena noticia es que, aunque no puedas contestar a todo que sí, siempre tienes la oportunidad de desaprender a mandar y empezar a aprender a “liderar”.

Depende de ti mismo, de que contestes con sinceridad a todo lo anterior y de que te atrevas a dar el paso.

¡Atrévete!

Por | 2017-06-07T13:02:07+00:00 junio 7, 2017|General|Sin comentarios

Deje su comentario