LAS 4 FORMAS DE COMENZAR UNA CONFERENCIA

LAS 4 FORMAS DE COMENZAR UNA CONFERENCIA

Existen muchas maneras de comenzar una intervención pública, tantas como personas intervienen.

La mayoría de ellas empiezan de una forma incorrecta, poniendo el foco en detalles como el sonido, la luz, el tiempo disponible, la temperatura, o dando unas interminables gracias y agradecimientos. Todos estos condicionantes son muy importantes, pero nunca deberían ser el comienzo de nuestra intervención.

Diferentes estudios revelan el tiempo que tarde la audiencia en conectar o desconectar de una intervención, podemos decir que existe un rango entre 7 y 20 segundos. Ese es el tiempo que tienes para ganar o perder a tu audiencia.

El comienzo por lo tanto es lo más importante, pues es el momento exacto donde crearemos la conexión con el público o casi con absoluta seguridad la perderemos para el resto de nuestra intervención.

Tras analizar cientos de conferencias exitosas, independiente de la materia abordada, los grandes comunicadores empezaron sus intervenciones reiteradamente de cuatro maneras diferentes: contaron una historia o anécdota, hicieron una o varias preguntas poderosas, dieron un dato estadístico o recordaron una cita histórica.

Con estas cuatro técnicas para iniciar una conferencia, se consigue crear un espacio de conversación con la audiencia, un tanteo entre el emisor y los receptores creando una relación emocional. Igualmente, estas cuatro técnicas de apertura de una intervención, hacen que el público se centre en mejorar su escucha y se le hace pensar, por lo que se consigue finalmente es una llamada de atención.

La primera es comenzar con una historia.

La historia debe ser completa, breve, no más de dos minutos de duración y que haga al público identificarse con lo relatado. Para ello la temática de la misma debe ser universal y reflejar situaciones permanentes como: el amor, la justicia, la libertad, etc. Lo ideal es una historia personal o que se haya vivido muy de cerca o cuyo protagonista sea relevante. En definitiva, una historia que haga sentir emociones a la audiencia. Y será esencial que lo contado tenga un nexo de unión claro y relevante sobre lo que nosotros queremos contar.

Un ejemplo maravilloso en la charla Ted del músico Benjamin Zander en la que cuenta la historia de los vendedores de zapato que viajan a África.

La segunda manera es comenzar con un dato estadístico.

Debe de ser un dato objetivo, irrefutable, inusual y que pueda confrontar el conocimiento de la audiencia, provocando la duda, la curiosidad o la sorpresa. Es una forma de decir al público: “Despierta, ¿no sabes esto?”, y a continuación unimos esa estadística con lo que queremos contar

Podemos ver como el Chef Jamie Oliver comienza con un dato estadístico demoledor su charla sobre alimentación, captando inmediatamente la atención del público.

La tercera forma es comenzar con una cita histórica.

Se puede poner foco en la cita, en el autor o en su contexto histórico. Al igual que el dato estadístico deberá provocar duda, sorpresa, curiosidad o reflexión en la audiencia. Es fundamental que este contextualizada con el resto de nuestra intervención.

En esta ocasión el economista y escritor Tim Harford, más conocido como: “El economista Camuflado” comienza su charla con una historia de la Segunda Guerra Mundial.

Y la cuarta es comenzar con una pregunta.

Tiene que ser una pregunta poderosa, que remueva al público que le haga pensar, tendremos la opción de realizar una pregunta retórica que responderemos nosotros mismos. Preguntar directamente al público en un primer momento no es del todo recomendable pues nos podemos encontrar sin respuestas y un silencio incómodo.

En este caso podemos ver como lo hace Simon Sinek es su imprescindible charla Ted con la pregunta:

¿Cómo puede ser Apple tan innovador, año tras año? 

En la mayoría de las ocasiones estas cuatro introducciones no tienen aparentemente nada que ver con el asunto a tratar, pero un comunicador eficaz logrará unirlas cerrando un circulo, haciendo que todo tenga sentido en su conjunto.

Y es esto lo que hace que el público recuerde con mayor facilidad nuestro argumento o idea fuerza. Es decir, unirá de forma consciente o inconsciente lo que hemos transmitido con el comienzo de nuestra intervención en una asociación de ideas que es más fácil de recordar y aceptar.

Con esta sencilla y eficaz herramienta sobre como comenzar una próxima intervención, charla o conferencia, tienes asegurada la atención inicial de tu audiencia.

El resto depende de ti.

Por | 2017-06-29T12:15:28+00:00 junio 7, 2017|General|Sin comentarios

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